No existe el instinto. Se aprende a ser violentos y a ser sumisas, entrevista a Francesca Gargallo

Fuente: http://graciaperdida.wordpress.com

Francesca Gargallo es una mujer con un increíble fuego en defensa de nuestros derechos y aun más, una mujer que cree en  la libertad de las mujeres en tanto y en cuanto seres diferentes que buscamos nuestra identidad,  reconociéndonos mediante el diálogo intenso, que es la palabra dicha y la palabra escrita, misterio sublime que nos lleva a saber de mí a través de nosotras y de mí, solidarizándonos, en espiritu de reciprocidad, luchando por un mañana sin opresiones, sin maltratos, sin modelos pesados como cadenas, con alegría; quisieramos destacar su labor literaria, además de sus aportes en ensayos e investigaciones.

Esta fuerte crisis que planteas en tu artículo “El feminismo latinoamericano en los 90″ es consecuencia del Neoliberalismo. Sin embargo, en Argentina, aparecen fenómenos políticos de base al margen del Estado como fueron los piqueteros y las piqueteras, los MTD (movimientos de trabajadores/as desocupados) con una presencia fuerte de las mujeres empobrecidas al extremo, con ollas populares, cortes de ruta, movilizaciones que en muchos casos terminaron en enfrentamientos duros como el caso de Cutral-co; en el 2001 explota todo, el presidente huye en mitad de la  crisis; la consigna era “que se vayan todos”. ¿Por qué  las organizaciones feministas no pudieron fortalecerse en esta coyuntura, o fortalecerse en Latinoamerica?

La situación de toda América latina en la década de 1990 tuvo profundas semejanzas, aún en países muy distintos con historias casi divergentes en el siglo XX. Mientras desaparecían los últimos gobiernos dictatoriales en América del Sur y las situaciones de conflicto armado en Centroamérica, en el continente se desmantelaba cualquier posibilidad de alternativa económica al capitalismo, imponiéndose un sistema neoliberal profundamente enemigo de las empresas colectivas y nacionales, y aún más de las tierras de los pueblos originarios. A la par, se fomentó que las políticas sociales fueran llevadas a cabo por Organismos No Gubernamentales (ONG) que empezaron a sustituir al estado en la prestación de servicios fundamentales. En esa época el feminismo como movimiento se atomizó, perdió contundencia y se dejó ubicar en estratos diversos de prestadoras de servicios para las mujeres. Entonces los estados se retiraron, adbicaron a sus responsabilidades históricas para con las mujeres, mientras las financiadoras internacionales empezaban a empujar la reflexión y el activismo de las mujeres hacia los temas que les interesaban: atención a la violencia doméstica, prevención de los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual, y nada más (o muy poco). La difícil y enorme reflexión política que las mujeres emprendieron con su movimiento de liberación perdió fuerza; se impuso una terminología que no tuviera que ver con la libertad sexual ni con la transformación política, se dejó de analizar la estructura patriarcal de la sociedad blanca y blanquizada para hablar de un sistema relacional de géneros. En Argentina, más que feministas fueron mujeres que gracias al feminismo y al accionar de las madres de la/os presa/os y desaparecida/os política/os habían perdido el miedo a su protagonismo político, las que organizaron las ollas comunes, los mercados de trueque, las acciones de toma de fábricas quebradas, etcétera.

 Siguiendo el mismo articulo pensé mucho en la afirmacion que haces acerca del papel de las Organizaciones internacionales a partir del 75. Leía el Informe Kissinger que plantea que en los 70 bajo el gobierno de Nixon, EEUU provee de ayuda en dinero a los países de Africa y latinoamerica preocupado por el control de la natalidad. En este articulo se denuncia la esterilización con engaños a un grupo de mujeres nativas en Peru -Fujimori-y también señala un fuerte compromiso de México. Cuerpo femenino y poder. También es cierto que pasamos luego por el plan Cóndor, las dictaduras donde también tuvieron un rol los organismos internacionales sobre todos los de derechos humanos. Me resulta difícil entender el papel de estas organizaciones ¿cómo lo interpretas?

El control racista sobre los pueblos afecta siempre los cuerpos de las mujeres. Los genocidios se realizan a través de masacres y de esterilizaciones forzadas, algunas abiertamente declaradas, pero en la mayoría de los casos ocultadas por las instituciones sanitarias al servicio del estado o de grupos sociales con poder. El control de la natalidad, el poder lo ve como posibilidad de minorizar si no es que desaparecer a pueblos o grupos sociales indeseados para su proyecto de gobierno. Para el sistema patriarcal las encargadas de la reproducción de las personas son las mujeres; se les puede imponer la maternidad como intentar prohibirsele reproducirse, según los planes que el grupo racista (que es siempre sexista) impone. Pensemos en todo el discurso desarrollista y modernista de los siglos XIX y XX latinoamericanos y nos percataremos que intentaron siempre disminuir hasta desaparecer a los pueblos originarios. En Argentina como en México. Fujimori, como Pinochet, como Ríos Montt,  fue sólo más obvio que los demás gobiernos racistas de Nuestra América. ¿No crees que si pudieran hacerlo impunemente, hoy, todos los gobiernos que venden los territorios ancestrales a las mineras canadienses, desaparecerían con gusto a los pueblos que les oponen resistencia en nombre de la defensa de la Madre Tierra?

Leímos con gran interés el valor que le otorgas al pensamiento y a las prácticas de ruptura de las mujeres afro y las mujeres indígenas como aportes que son centrales al movimiento de emancipación de las mujeres. Podrías mencionar algunos de sus portes mas importantes, sobre todo los actuales que por supuesto tienen sus raíces en la historia. Estas mujeres tan valientes han sido invisibilizadas sistematicamente, es central poder hablar de ellas y reconocerlas.

Los feminismos en Nuestra América siempre han tenido matrices distintas. En los sectores urbanos criollos, migrantes y mestizos, que los gobiernos posteriores a las luchas independentistas intentaron convertir en mayoritarios y portadores de progreso e industrialización, hubo desde el siglo XIX corrientes feministas muy distintas: liberales, socialistas y anarquistas pelearon y profesaron idearios de liberación con enfoques tan diferentes que parecían antagónicos. Los 607 pueblos y nacionalidades que hoy coexisten con los sectores blancos y blanquizados, así como con la población afrodescendiente americana, tienen formas de pensamiento, sistemas de género, relaciones con la espiritualidad y la sexualidad distintas a los que son propios de los sectores blancos y blanquizados. De estas complejas formas de concebirse y convivir salen a relucir posicionamientos, en ocasiones radicales, sobre la buena vida para las mujeres. Creo que los aportes de los feminismos provenientes de los pueblos originarios más importantes son los que reivindican la liberación colectiva de las mujeres. Es decir, la equiparación de la liberación de la persona mujer, que es portadora de derechos, con los derechos del colectivo que conforman las mujeres juntas. Este colectivo de mujeres no se vive como algo separado, ajeno al colectivo pueblo, sino se reivindica parte integrante del mismo en un 50%. Así, las mujeres feministas indígenas han desarrollado ideas como las de cuerpo-territorio. El cuerpo de las mujeres es autónomo de la voluntad masculina, es propio de las mujeres, que deciden sobre él por ellas mismas, así como sólo la comunidad tiene derecho al territorio que el estado y las transnacionales extractivas intentan privatizar y explotar. Hay una reivindicación de la autonomía femenina que se lee en la elaboración de un pensamiento de autonomía comunitaria y viceversa.

¿Cuál es la génesis del feminismo en Latinoamérica?

Los feminismos latinoamericanos, insisto, siempre han sido diversos, desde sus primeras manifestaciones organizadas a mediados del siglo XIX. Hubo grandes y muy radicales feministas liberales, que pelearon por la igualdad de condiciones y oportunidades dentro de la clase burguesa; y feministas anarquistas que reivindicaban no tener respeto ni para los patrones ni para los maridos porque ambos las explotaban. En el siglo XX hubo corrientes feministas que pelearon por un igualitarismo que el estado podía garantizar a través de sus leyes, y feministas radicales que se propusieron transformar la estructura patriarcal de toda la sociedad. Hoy hay posiciones ecofeministas, antiautoritarias, participantes de la equidad en las estructuras de gobierno… Personalmente, creo que la opción por la institucionalidad del feminismo no va a permitir la construcción de sujetos femeninos autónomos que cuestionen la política capitalista, racista y depredadora actual.

En Argentina  hemos tenido tres mujeres peronistas que gobernaron: Eva Perón, en cuyo gobierno se legalizó el voto femenino, Isabel Perón, segunda pareja del General Peron derrocada por la Triple A, luego de ella aparece el genocidio en el 75, y finalmente, la mujer que intenta devolver al país el “orden” Cristina Fernandez, en cuyo gobierno se legaliza el matrimonio gay y en el de su marido la ley de educación sexual, claro que actualmente también la ley antiterrorista. ¿Qué pensás de estos fenómenos donde mujeres son protagonistas ? ¿Qué opinion te merecen estas mujeres como expresiones de poder de alguna forma podríamos decir que representan el estado de bienestar con elementos nacionales y populares?

Con el respeto que me merecen ciertas actuaciones y posicionamientos de Eva Duarte y Cristina Fernández, y a pesar de ciertas concesiones a los colectivos femeninos que las apoyaron, no las creo feministas, sino mujeres que tuvieron que pelear el derecho de las demás mujeres para justificar su posición y derecho a la acción.

¿Cuál es tu pensamiento acerca  del ser mujer?  ¿Es una construcción cultural o influye la parte biológica?

Creo que hasta la idea de biología es parte de la cultura. ¿Quién dice que lo que acostumbran hacer las mujeres y los hombres son tendencias naturales? Un discurso ideológico que busca controlar los comportamientos de ambos, imponiendo patrones fijos, a través de premios y castigos. Por lo general, lo que se considera femenino es lo que el sistema intenta disminuir de valor y no retribuir.
 

En Arg en estos días se vive muy intensamente el caso Maita Verón, el juicio se puede seguir en el diario Pag 12, se revelan las relaciones con el poder político y con la policía además de la red de trata. Esta madre, la denunciante, heroica ha salvado de la trata a 125 mujeres en condición de esclavitud. También se discute mucho el tema del aborto, la iglesia esta alborotada, porque sabe que puede perder, como perdió con el matrimonio gay y la educación sexual en los colegios que por supuesto en muchas provincias no se puede aplicar porque son gobernadas como si fueran feudos. ¿Cómo se vive en tu país el genocidio de Ciudad Juarez, la población, los medios, la familia, los jueces, la policía, la política, los intelectuales, y la Trata cómo se vive, hay caos visibles,tienen protección?

La violencia contra las mujeres es en realidad muy alta en México, en particular en las zonas donde hay presencia del ejército en la calle, como en Chiapas y en los municipios indígenas que se han declarado autónomos y en los estados y ciudades donde el presidente de la república, que no tiene ningún respaldo popular, ha decretado su “guerra” contra el narcotráfico (más de 64 mil muertos, 20 mil desaparecidos, 15 mil huérfanas/os, un número no definido de desplazadas/os internas/os, quizá unas 150 mil personas obligadas a dejar sus zonas de residencia por los altos índices de violencia en poco menos de 6 años).

También es muy alta la violencia misógina en las franjas industriales cercanas a la frontera con Estados Unidos, donde se concentra  una forma de explotación de las trabajadoras conocida como “maquila”. La maquila puede traducirse como un tipo de industria de ensamblaje para fabricantes de tecnología o indumentaria que tercian su producción entre las  zonas de salarios muy bajos (México, Honduras, El Salvador, en América Latina) y las fábricas que venden el producto final (a veces europeas, aún de países muy respetuosos oficialmente de los derechos humanos de las y los trabajadores, como la empresa sueca Erikson, por ejemplo). Una de esas ciudades de industria maquiladora se ha vuelto emblemática por sus altísimos niveles de violencia: Ciudad Juárez, donde la insurrección de las madres y familiares contra la desaparición y muerte de sus hijas con fines aún hoy no precisados, las llevó a definir el “feminicidio” como el asesinato de mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Feminicidio precedido y “normalizado” por una violencia feminicida previa, es decir una violencia de tipo misógino que se inicia con descalificaciones e insultos y llega a la tortura y muerte en todo tipo de escenarios.
Los feminicidios han crecido por más de una década desde 1993 y han sido prácticamente impunes. Hoy no han disminuido, pero se mezclan con un nivel tan grande de violencia que son minimizados por la prensa. Ni siquiera se subraya la tremenda realidad de las persecuciones y asesinatos de las defensoras de derechos humanos, las periodistas y las activistas contra los feminicidios y la violencia contra las mujeres que son asesinadas. Nosotras no existimos en la preocupación y el conocimiento de la gente, en efecto.
Un asesinato de mujer prácticamente no se investiga en México, siempre y cuando lo cometa un hombre. Menos del 2% de los feminicidas ha sido apresados. Ah, pero si es una novia la que mata a su mujer, entonces la arrestan de inmediato con gran despliegue publicitario de la acción policiaca y le cae todo el peso de la ley y del discurso machista que dice que las mujeres son igual de asesinas que los hombres, que no es cierto que las mujeres son mejores que ellos.
Sé que este nivel de violencia no es igual en toda Abya Yala, es un fenómeno fundamentalmente centrado en Norte y Centroamérica, con puntas extremas en Guatemala, El Salvador, México y Honduras (en ese orden). No obstante, el patrón de violencia extrema contra las mujeres se está difundiendo rápidamente, ya que el cuerpo descuartizado y abandonado de una mujer es un mensaje de miedo represivo a toda la población, que pasa una vez más por la utilización hasta la muerte de la vida y capacidad vital de una mujer.

  Estuve leyendo acerca de cultura “primitiva” en Latinoamerica.Ibarra Grasso tiene un trabajo de recopilación muy interesante, sobre todo en las fuentes, éste plantea que existió una Logia masculina que asesinó a las mujeres porque considera una etapa matriarcal anterior, por supuesto que este autor no piensa las culturas indígenas como autónomas sino como llegadas de Europa y Asia. Qué pensas acerca del matriarcado, existió esa experiencia en la Humanidad, casos aislados sí, sabemos por los antropólogos como Levi-Straus, que vos tambien nombras?

Si por matriarcado se entiende un sistema semejante al patriarcado, es decir un sistema de opresión de género y construcción de prohibiciones tendientes a la esclavitud de los hombres por las mujeres, estoy segura que no existió. No obstante, tampoco creo que en etapas anteriores al descubrimiento de la guerra como forma de relación de poder extrema, algo que sucedió aproximadamente hace 6 milenios, las mujeres vivieron sometidas a los hombres. Hay dibujos y representaciones gráficas en cuevas y en murales de antiguas ciudades como Catal Uyuk, en la actual Turquía, que muestran a mujeres capitanas de barco, hombres con niños en brazos, cazadoras y recolectores, en fin una sociedad sin discriminación laboral y simbólica basada en la diferencia sexual.

Con respecto a la categoría gener-género, que consideras cerrada y poco liberadora. Cuál sería la categoría o la forma de interpretar que podríamos utilizar para profundizar el pensamiento y asi avanzar?

¿Por qué no volver a leer a Kate Millet cuando habla de la sexuación? El sistema sexo-género es el resultado de la sexuación, es decir de la imposición de los sexos como determinantes biológicos de comportamientos sociales. No existe el instinto, eso ha sido inventado para justificar comportamientos impuestos por la cultura. Se aprende a ser violentos y a ser sumisas, ni mujeres ni hombres lo son “naturalmente”. Eso es la sexuación, la obligación de responder a pautas culturales impuestas a los sexos. Además hay mucho más que dos sexos, existen varios inter-sexos, (ni femeninos ni masculinos) en la biología de personas a las que se les impone la disyuntiva obligatoria de ser mujeres u hombres y portarse como tales. Los sujetos políticos, entre ellos el sujeto político feminista, tienden a denunciar y deshacer las imposiciones, de ahí la importancia del feminismo como movimiento político.

Ultima pregunta, que se repite en México ¿cómo puede ser que de la exaltación de Cuauhtémoc se haya pasado al genocidio de los pueblos originarios y el racismo actual?

En realidad las dos cosas sirven para la construcción de los nacionalismos latinoamericanos por parte de los estados modernos.
El indio muerto es el héroe del pasado, se llama Cuauhtémoc, Caupolican, Lempira o Atahualpa, casi siempre es masculino y combatiente, es el que nos da orgullo y posibilidad de identificarnos con nuestro ser indios sin dejar de ser los racistas que somos en América latina, orgullosos de tener la piel clara y los ojos desteñidos. El indio vivo se llama Juan, Luis, Erik, o como lo hayan bautizado; es pobre, en el 50% de los casos es una mujer aún más pobre, María, Rigoberta o Jessica, vive al lado de nuestras casas si no es que logramos expulsarlo/a de nuestros barrios, está en el campo como peón, pide limosna en las calles, es la primera víctima de los genocidios, y no lo vemos porque lo hemos relegado al pasado, lo invisibilizamos como constructor de la modernidad, lo maltratamos económica y culturalmente, lo llamamos incivilizado o sobreviviente, pretendemos darles clases de progreso o liderazgo para que imite lo que nosotro/as (mestiza/os, criolla/os, descendientes de emigrada/os, toda/os racistas e invasores) creemos que está bien. A este común modo de actuar,  Pablo González Casanova, en 1969, le llamó ”colonialismo interno”. En Perú, Aníbal Quijano lo ha analizado para definir su categoría de colonialidad del poder. Yo lo defino como sexismo racista de clase, pues se sostiene de la violencia misógina y es altamente eficiente en el mantenimiento de culturas de clases y generador de una violencia potencialmente genocida. Se fortalece con no escuchar a la/os intelectuales de los pueblos originarios, imponiéndoles nuestro sistema de transmisión de conocimientos e interpretación de la realidad, que es siempre individualista y tendencialmente colonialista.

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