Martes 9 de enero de 2007

Al menos 15 hombres detenidos en Oaxaca sufrieron abusos sexuales

Emir Olivares Alonso

Algunos de los hombres detenidos en Oaxaca y posteriormente trasladados al penal federal de Tepic, Nayarit, fueron violados sexualmente y obligados a realizar sexo oral a los policías, denuncia Christian Cebolledo Gutiérrez, uno de los aprehendidos el pasado 25 de noviembre y que aún sigue en prisión, en un testimonio con el que cuentan sus familiares.En el escrito, que su madre presentará hoy en la Cámara de Diputados durante el Foro Nacional por la Defensa de los Derechos Humanos en Oaxaca, el joven estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) relata que los abusos por parte de los policías se presentaron a bordo del camión que trasladaba a los detenidos del aeropuerto de Tepic al Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) San José del Rincón, de Nayarit.

“Todo fue en silencio, es por ello que escuché el sexo anal y oral que se realizaba en medio y hasta atrás del camión; recuerdo perfectamente el sonido del velcro que hacen los guantes de los guardias al pegarse y desprenderse una y otra vez; también escuché cuando menos una vez el sonido de un condón al ser desenrollado; escuché además a un compañero emitir en un gesto de dolor: ‘mmmm’, por lo cual un guardia en forma de reclamo contestó: ‘¿mmm qué?'”.

El universitario narra que él estuvo a punto de ser agredido sexualmente, pues en el “camión estuvieron buscando a un chavo para violarlo; al creer que era yo, un policía se dirigió hacia mí para pedirme que levantara la cabeza, la levanté y al ver que no era la persona que buscaban me ordenó que la volviera agachar”.

Cebolledo denuncia que al menos 15 compañeros fueron agredidos sexualmente a bordo del camión en alrededor de dos horas y media. Agrega que las burlas fueron tales, que un policía antes de hacerlos descender del vehículo les dijo: “ahora sí, tuvieron una bienvenida inolvidable”.

Sin embargo, en el escrito advierte que “las humillaciones no terminaron ahí”, pues al momento de ingresar al Cefereso de Nayarit fue ofendido en muchas ocasiones e inclusive lo mantuvieron cerca de un perro que ladraba y amenazaron con aventárselo: “me obligaron a desvestirme y hacer cinco sentadillas, me revisaron con una lámpara mis genitales (…) me forzaron a firmar sin consentimiento para que me aplicaran una prueba de VIH/sida y me inyectaron dos sustancias desconocidas que supuestamente eran vacunas”.

Asegura que su estancia en la cárcel de Tepic “fue terrible”, debido a las constantes humillaciones de que eran objeto él y sus compañeros detenidos.

“En una ocasión nos obligaron a comer una rebanada de melón blanco con todo y cáscara; a los compañeros del pasillo B no los dejaron dormir toda la noche; las condiciones de higiene no eran muy buenas, y los guardias constantemente nos ofendían y gritaban”.

Subraya que las autoridades y custodios del penal de San José del Rincón prohibían a los detenidos de Oaxaca comunicarse entre ellos, o de lo contrario los castigaban obligándolos a permanecer en posición marcial de firmes por largos periodos, como le sucedió a él “porque mi único delito fue hablar”.

Afirma que durante el traslado de regreso a Oaxaca los guardias hostigaban a los detenidos gritándoles que los iban a llevar a las islas Marías. Además de que otros fueron agredidos de diversas maneras: “A un compañero le echaron gases estomacales en la cara y no lo dejaron bajarse a orinar una vez que el camión estaba estacionado dentro del aeropuerto; el compañero insistió varias veces y solamente recibió negativas y burlas no sólo de los guardias, sino incluso de alguien que dijo ser el oficial”.

El universitario relata que los malos tratos no sólo se presentaron en Tepic, Nayarit, sino desde el momento de su detención el 25 de noviembre en Oaxaca, pues los elementos de la Policía Federal Preventiva que lo aprehendieron lo molestaron varias veces “por ser el único chilango“.

Agrega que a bordo de la camioneta que los trasladó hasta el penal de Miahuatlán un policía “comenzó a rozarme en forma sexual, por encima de la ropa, mi pierna y entrepierna con su tolete”.

Los familiares de Cebolledo revelaron que el estudiante de la UNAM fue de visita a Oaxaca para conocer más de cerca el movimiento social en aquella entidad, pero que no participó como activista del mismo. Señalan que al momento de su detención el universitario llevaba dos semanas en aquella ciudad y que fue detenido en la noche, mientras esperaba a unos amigos para regresar al lugar en el que estaba hospedado, como lo relata él mismo: “sin haber hecho nada malo y sin orden de aprehensión en mi contra”.

Fuente:www.jornada.unam.mx