Banksy y el capitalismo salvaje

Banksy contra Banksy por CARLOS FRESNEDA

  • ‘Es repugante que a la gente se le permita exhibir arte sin permiso’

  • ‘¿Robando a Banksy?’ espera recaudar 3,6 millones de euros

 
La mayor colección de Banksys bajo un mismo techo puede contemplarse hasta mañana en el oscuro sótano del hotel ME de Londres. Extraño envoltorio para una extraña exposición que acabará en subasta y que ha sido boicoteada, desde no se sabe muy bien dónde, por el propio artista.

“Este show no tiene nada que ver conmigo”, ha advertido el maestro invisible del grafiti a través de su web. “Es repugnante que se le permita a alguien exhibir arte en las paredes sin contar con un permiso”.

La exposición, con sorna incluida, se titula “Stealing Banksy?” (“¿Robando a Banksy?). La organiza el exclusivo Sincura Group, una empresa de servicios para la gente VIP, que se ha especializado últimamente en el desmontaje de obras de arte callejero con destino a las subastas.

“Aunque nuestras acciones consisten en retirar piezas de arte de la vista del público, al mismo tiempo garantizan que van a tener larga vida y que no van a ser destruidas por el vandalismo”, asegura Tony Baxter, director de “eventos” del Sincura Group.

Entre las obras “rescatadas” y exhibidas estos días en Londres está el famoso “No ball games”, pintada en el 2009 en un muro de Tottenham Green y restaurada tras la agresión sufrida a manos deKing Robbo, el rival más enconado de Banksy. La obra ha sido reconstruida en tres piezas y será subastada al mejor postor a un precio estimado en 600.000 euros.

El segundo mural más preciado (unos 520.000 euros) es la “Niña con el globo” de Hackney, que estuvo en las inmediaciones de la estación de Liverpool Street y sufrió en un década un paulatino proceso de deterioro hasta dejarlo irreconocible. Sincura Group se jacta ahora de haberlo recuperado para la posteridad tras someterla a un intenso proceso de restauración.

Por 420.000 euros saldrá a subasta “Old Skool”, que aguantó contra viento y marea dos años (2006-8) en la pared de Clerkenwell Motorcycles. En ella puede verse a cuatro jubilados -uno con capucha, otro con gorra de béisbol, otro con un poderoso estéreo y una con un carrito de la compra- matando el tiempo y viéndolas venir en la calle. La obra ha estado seis años en paradero desconocido y se exhibe por primera vez en público desde que fue “arrancada” de la pared.

El mismo precio de salida cuelga sobre la obra más temprana y espectacular del artista de Bristol: “La mayoría silenciosa”, un cartel antibélico de diez metros de largo pintado en la chap de una camión y ejecutado con motivo del festival de Glastonbury en 1998. Se trata de la única obra autentificada por Pest Control, el proyecto creado por el propio Banksy para verificar sus obras.

Ralph Taylor, de la casa de subastas Bonham, ha hecho causa común con el artista y ha aprovechado la circunstancia para atacar el show de Sincura Group. Taylor ha advertido a los posibles compradores de la posibilidad de estar pagando una millonada por obras falsas: “La gente tiene derecho a saber lo que está comprando; el certificado de autenticidad es un requisito imprescindible en cualquier subasta que se precie”.

Sin certificados y pese al boicot de Banksy, Sincura Group aspira a recaudar más de 3,5 millones de euros con las diez obras que serán subastadas el domingo, entre las que también están “La rata de Liverpool”, “Dos ratas en una puerta de Berlín, “El niño con corazón” de Tottenham y “Vigilado (por inmigrantes somnolientos con el sueldo minimo)”. La obra “Brace Yourself”, en la que se ve a la muerte con guadaña, a bordo de un coche de choques, se exhibe pero no sale a la venta.

Sincura Group no ha revelado los nombres de los propietarios, aunque asegura que parte de los beneficios irán destinados a organizaciones no gubernamentales. Los “ladrones” de Banksys se justifican alegando que ellos actúan cumpliendo órdenes: los propietarios no dieron permiso para que pintaran en sus paredes y muchos de ellos quieren perderlos de vista.

“Aunque a la gente les guste, los grafitis son una carga para los propietarios”, advierte Tomy Baxter. “Son ellos los que nos avisan; nosotros no hacemos más que cumplir órdenes”.

El “robo” más sonado, perpetrado también por Sincura Group, fue el del mural  “Slave Labour”, en el que Banksy denunciaba la explotación laboral infantil. El mural, aparecido en la antesala de los Juegos Olímpicos de Londres, fue “arrancado” limpiamente de al cabo de varias semanas y subastado por 850.000 euros después de una intensa polémica.

El último Banksy, los “Amantes del Móvil”, tardó apenas tres horas en desaparecer de las puertas de un club nocturno de Bristol hace dos semanas. Los propietarios no necesitaron la ayuda de los “expertos” a sueldo del Sincura Group; ellos mismos se bastaron para poner el grafiti a buen recaudo y bajo techo dentro del club.Ahora hay que pagar entrada para poder verlo.

El penúltimo Banksy, el de los tres espías chapuceros “pinchando” una cabina telefónica en Cheltenham (donde está el cuartel general del controvertido centro de escuchas británico, GCHG), sigue milagrosamente en su sitio. ¿Por cuánto tiempo?

Fuente: http://www.elmundo.es