El lenguaje debe ser cómplice y no enemigo de los escritores. Entrevista con Beatriz Escalante

Por Marco Aurelio Carballo

…el idioma es el modo en que se expresa nuestra inteligencia, pues mientras mayor claridad se posea acerca de cómo funcionan los tiempos verbales, las estructuras sintácticas, los signos de puntuación y las figuras retóricas, más elementos se poseerán para plasmar en arte verbal emociones y argumentos.

La escritora mexicana Beatriz Escalante es autora de quince libros, entre novelas, cuentos, relatos, antologías y obra pedagógica de redacción y ortografía. Es políglota; apasionada de la gramática y la retórica de la lengua española; creadora de un ameno programa de radio que (desde hace más de cinco años), se orienta a despertar en los mexicanos la curiosidad por el idioma, por el sentido figurado y por la etimología de las palabras. Estudió la carrera de pedagogía en la UNAM y el doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid, España. El apodo de Beatriz Escalante es Beca, precisamente porque ha disfrutado de numerosas becas académicas y literarias, nacionales e internacionales. Ahora, varios años antes de cumplir medio siglo de vida, recibe un homenaje insólito para su edad aunque no para su prolija y valiosa obra: la editorial Nueva Imagen, del Grupo Patria Cultural, ha fundado la Biblioteca Beatriz Escalante, una colección de libros con el nombre de esta autora que ha obtenido el reconocimiento de la crítica y del público lector en varios países del mundo

¿Cuándo tradujeron tu primer libro y cuál fue?

Mi novela El paraíso secreto fue traducida al inglés hace tres o cuatro años y se difunde con el título Magdalena, a fable of immortality.

¿Qué significa tener una biblioteca con tu nombre?, ¿es común que le ocurra esto a un escritor vivo?

Es maravilloso que exista una biblioteca con mi nombre pues –como bien dices–, lo común es que esta clase de reconocimientos les lleguen a los creadores después de la muerte, y a veces, nunca. De hecho, estuve a punto de que la biblioteca apareciera en mi ausencia, pues tuve un episodio muy angustiante en lo relativo a mi salud. Ahora eso pertenece al pasado. Experimentar la conciencia de la muerte propia, de la fragilidad de la vida y de la salud es doloroso aunque al mismo tiempo, muy educativo. Mi vida ha cambiado completamente. He comprendido que la felicidad no es una meta ni un lugar al que se llega cuando uno cumple sus objetivos. La felicidad es una actitud, una manera de estar en este mundo verdadero en el que el dolor, la frustración, la desesperanza, las pérdidas y el cansancio se entretejen con el entusiasmo, los proyectos, los anhelos y la convivencia auténtica con las demás personas, y con lo que uno desea hacer durante esta breve vida que yo espero me dure hasta los 90 años, como a mi querido amigo Arrigo Coen, a quien admiro profundamente tanto por su sabiduría lingüística, histórica y hasta gastronómica, (pues no hay tema en que él no sea experto gracias a su perseverante curiosidad por el idioma). Me gusta su pasión por subrayar con su conducta cotidiana el milagro de la existencia en vez de los problemas, las imposibilidades y los dolores corporales que, aunque sabemos inevitables, nos empeñamos en negar como cultura occidental, hija de la publicidad y el autoengaño social. Queremos ser eternamente sanos, bellos, felices, ricos, exitosos, y sufrimos por una cantidad ilógica de deseos con que el inconsciente colectivo capitalista llena nuestras conciencias y abruma nuestra capacidad de estar armoniosamente en la vida.

Y bueno, a propósito de tu pregunta… estoy muy contenta. Que exista una biblioteca con mi nombre es un altísimo reconocimiento, realmente excepcional, y una magnífica promesa de perdurabilidad para mis libros. Siempre agradeceré al escritor Raúl Godínez que haya encabezado la iniciativa, y a Nueva Imagen, del Grupo Patria Cultural, que la haya realizado. Nueva Imagen es el sello en que apareció en México Julio Cortázar. Imagínate lo que significa para mí que se publique una biblioteca con mi nombre precisamente en esa misma editorial.

Los pegasos de la memoria ya había sido publicado anteriormente. Recuerdo que fue un tiraje espectacular de 20,000 ejemplares, editado por el ISSTE, en su colección ¿Ya leíssste?

Así es. Tuve la fortuna de que me invitaran a colaborar en ese proyecto de gran beneficio social. Libros muy económicos (subsidiados con nuestros impuestos, desde luego) que han llegado a un precio bajísimo al gran público nacional. Creo que ese proyecto (como otros del mismo estilo), demuestra que en México sí hay lectores, pues los libros se vendieron rápidamente.

Yo soy un hombre que ha tratado con la palabra en diversos niveles. La conozco por su poder narrativo, pues he escrito novela y cuento; también me he dedicado a la entrevista que, para mí, es como pescar. Cada pregunta es un anzuelo que atrae lo que me interesa compartir con los lectores a propósito del quehacer social, por eso entrevisto lo mismo a escritores que a políticos. Incluso soy autor de un libro que refleja las experiencias y reflexiones de grandes autores acerca de qué es escribir.

¿Cuál es tu relación con las palabras?

Ya sé a qué libro te refieres: a tu Manual del narrador, que por cierto tiene un subtítulo muy atractivo: Claves para aprender a escribir. Yo lo uso como material didáctico en mis talleres; a los escritores noveles les fascinan las frases de escritores como Hemingway. Supongo que los ayudan a atravesar el arduo camino de luchar contra el idioma hasta que se convierte en un cómplice y deja de ser un enemigo.

Y bien, ¿cuál es tu relación con las palabras?

Al igual que tú, Marco Aurelio, tengo varios tipos de acercamiento a nuestro idioma. Promuevo el uso civilizado del idioma español: me dedico a la capacitación de conductores de televisión (ESPN; Canal Once, TV Azteca…), también enseño a los reporteros, redactores y editores de periódicos (en La Jornada); y a través de mi programa Gramática Inolvidable (en Radio Educación) y, por supuesto, mediante mis libros publicados en editorial Porrúa (Curso de redacción para escritores y periodistas, es un ejemplo).

También les enseño a los talleristas de novela y cuento que el idioma es el modo en que se expresa nuestra inteligencia, pues mientras mayor claridad se posea acerca de cómo funcionan los tiempos verbales, las estructuras sintácticas, los signos de puntuación y las figuras retóricas, más elementos se poseerán para plasmar en arte verbal emociones y argumentos.

¿Y como escritora?

El idioma es el medio del que me he valido desde hace muchos años para conocer la condición humana. Para mí, escribir novelas, cuentos, viñetas o varia invención es el camino hacia un conocimiento más íntimo y profundo de lo que somos los seres humanos; de cuáles son nuestras pasiones; de en qué aspectos y características no hemos cambiado como individuos a pesar de las transformaciones históricas.

Actualmente estoy escribiendo una novela cuya protagonista padece Alzheimer, y aunque ese es el tema fundamental, el texto recorre esas pasiones humanas que no cambian aunque exista internet, y ya no nos vistamos con túnicas como los griegos. Pero al mismo tiempo, lo interesante de escribir es explorar la historia de las mentalidades, y hacer sentir a mis lectores, a través de las páginas que escribo, cómo se manifiesta particularmente un tema universal en una vida real, en una circunstancia que como contemporáneos compartimos.

El libro con el cual inicia la Biblioteca Beatriz Escalante, Los pegasos de la memoria, está formado por textos breves que tratan ideas interesantes como la imaginación, la memoria, el tiempo, la pasión humana de coleccionar y el lugar de los sueños en nuestra vida, entre muchos otros temas.

¿Qué títulos incluirá la Biblioteca Beatriz Escalante?

Toda mi obra literaria: las novelas Júrame que te casaste virgen, El paraíso secreto. Los volúmenes de narrativa breve Cómo ser mujer y no vivir en el infierno, así como El marido perfecto y otros cuentos para mujeres. Y obviamente Los pegasos de la memoria, que como tiene alas me está llevando a una gira por varios estados de la República. He estado en Sonora, Sinaloa, Monterrey, Guadalajara… y seguiré viajando.

¿Y qué me dices de tus antologías de cuento y de tus libros de redacción y ortografía?

Esos huevos se hallan en otra canasta. De hecho, en dos canastas editoriales. Hace una década compilé junto con mi amigo el lingüista José Luis Morales Baltazar, el volumen Atrapados en la escuela. Después, armé yo sola Días de pinta y Atrapados en la alcoba (originalmente se tituló La luna de miel según Eva). Todos están publicados bajo el sello de Editorial Selector. Mientras que mis libros relacionados con la enseñanza del idioma están editados por Porrúa. Tengo el gusto de que mi editor sea Don José Antonio Pérez Porrúa, un hombre inteligente, honesto, audaz y muy reconocido por dirigir hábilmente, en compañía de sus hijos, una editorial que ha cumplido ya 100 años, y que cuenta con un sólido prestigio por su labor editorial en distintos campos del conocimiento.

¿Cuáles son los planes literarios de Beatriz Escalante para el futuro próximo?

Terminar un libro acerca del uso correcto de los Verbos difíciles en español. Continuar escribiendo novelas, y empeñarme en estar intensamente viva en lo que llega la muerte.

Fuente: Marco Aurelio Carballo “El lenguaje debe ser cómplice y no enemigo de los escritores”, El Universo del Búho, núm. 18