Caracterización de cyberbullying en el gran Santiago de Chile, en el año 2010

Cyberbullying prevalence in Santiago of Chile, in 2010

Jorge Varela T (Universidad del Desarrollo, Santiago de Chile) 
J. Carola Pérez (Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), Universidad del Desarrollo)
Hermann Schwaderer Z (Fundación Paz Ciudadana)
Javiera Astillo (Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), Universidad del Desarrollo)
Felipe Lecannelier A (Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), Universidad del Desarrollo).
RESUMEN
El estudio caracteriza el cyberbullying en estudiantes del gran Santiago de Chile (2010). Se aplicó una encuesta de autorreporte (Cuestionario de Experiencias de Internet) a 1.357 estudiantes entre 7º básico a IVº medio. El diseño de muestra fue no probabilístico por cuotas en 32 establecimientos educacionales, ponderados según género, curso y tipo de dependencia. El 50% fueron hombres, con un promedio de edad 15 años (DS= 1,82 años). Resultados: El 11,4% reportó haber sido víctima de algún tipo de cyberbullyingy el 12,5% victimario. No se encontraron diferencias significativas en las víctimas según sexo, curso y tipo de dependencia. Sólo los hombres reportan identificarse en forma más frecuente con los victimarios que las mujeres. Conclusiones: El cyberbullying es un fenómeno existente en la realidad chilena, siendo – mayormente – homogéneo en su presentación. Dado esto, se plantean nuevos desafíos y preguntas respecto a sus consecuencias tanto para los estudiantes como para todo el sistema escolar.

ABSTRACT

This study characterizes the cyberbullying among students in Santiago, Chile (2010). A self-report questionnaire (Internet Experiences Questionnaire) was completed by 1,357 students from 7th to 12th grade. The sample design was non-probability and based on quota sampling. The data were weighted by gender, grade and type of school dependency. Among the respondents 50% were men, average age 15 years (SD = 1.82 years). The results show that 11.4% reported having been the victim of some form of cyberbullying and 12.5% victimizer. No significant differences were found between the gender, grade or type of school dependency of the victims. In the role of perpetrator, boys reported a higher frequency in compare to girls. We conclude that cyberbullying is a phenomenon that exists in Chilean reality, and it is mostly-homogenous in its presentation. Given this, new challenges and questions regarding the consequences of cyberbullying for students and the educational system are raised.

Key words: Bullying; technologies; prevention

INTRODUCCIÓN

Bullying y cyberbullying

El acoso escolar o bullying tiene efectos negativos en el ajuste social de sus víctimas y agresores. Por ejemplo, ser víctima de  bullying se relaciona con problemas de ajuste psicosocial y problemas psicológicos (Nansel et al., 2001), con una mayor sintomatología depresiva, ansiedad e ideación suicida, e impacta negativamente en la autoestima (Grills & Ollendick, 2002Salmon, James & Smith, 1998). Estos resultados han sido corroborados en estudios longitudinales (Bond, 2001).

Recientemente ha emergido un nuevo formato de este fenómeno conocido como intimidación escolar cibernética o cyberbullying. Esta nueva forma de victimización entre pares involucra el uso de las tecnologías – teléfono celular, envío de SMS, uso de Internet, etc.,- para ejercer daño sobre una(s) víctima(s), que no puede defenderse fácilmente. El cyberbullying – al igual que en el bullying tradicional – se caracteriza por la intencionalidad de ejercer daño, la reiteración de la conducta agresiva, y el desequilibrio de poderes entre la víctima y el agresor (Langos, 2012). Sin embargo, a diferencia de éste, se caracteriza por la invisibilidad del agresor (Spears, Slee, Owens & Johnson, 2009), el aumento potencial del número de personas que pueden ser espectadores de la agresión y, la re-victimización constante (Wong-Lo, Bullock & Gable, 2011).

a Acceso a tecnologías de la información

Chile destaca por la difusión y masificación de las tecnologías de la información (TIC’s), colocando a los jóvenes del país frente a frente con el fenómeno del  cyberbullying. Por ejemplo, la accesibilidad a Internet aumentó de 250.000 usuarios a más de 4,8 millones de usuarios en el período 1997 -2004 (PNUD, 2006).Adicionalmente, respecto al acceso a telefonía celular, la Subsecretaría de Telecomunicaciones de Chile indicaba que ya en el año 2009 existían 3,4 teléfonos celulares por cada hogar, por lo que se puede concluir que alguno de estos teléfonos se encuentra en manos de uno de los hijos/as de dicho hogar. Datos de nivel nacional indican la gran proliferación del uso de las tecnologías entre los adolescentes. Por ejemplo, la mayoría (el 62,7%) de los adolescentes entre15 a 19 años indican que utilizan diariamente o casi a diario el computador, y un 58,6% de ellos indica que utilizan diariamente o casi a diario Internet. Este porcentaje varía según el nivel socio-económico (NSE) al que pertenece el joven, donde aquellos con más recursos tendrían un mayor acceso a estas tecnologías. Adicionalmente, los adolescentes de NSE alto utilizan el computador y acceden a Internet preferentemente en su domicilio, en cambio, los adolescentes de NSE más bajos acceden al uso de computadores en establecimientos educacionales e Internet en Cibercafés (INJUV, 2010). En definitiva, los niños(as) y jóvenes chilenos tendrían alto acceso a Internet, una de las TIC’s a través del cual se puede desarrollar  cyberbullying. De hecho, destaca que los jóvenes utilizan esta tecnología todos los días o varias veces a la semana para realizar las siguientes actividades: Chatear (el 54%), enviar/recibir e-mails (el 45%), usar  Facebook (el 45%) o Fotolog o  Blogs (el 32%), y participar en comunidad virtuales o foros (el 10%), todas actividades que pueden ser utilizadas para desarrollar  cyberbullying  (INJUV, 2010).

Prevalencia cyberbullying

Datos internacionales indican que aproximadamente 1 de cada 5 estudiantes se han involucrado en dinámicas de cyberbullying. Por ejemplo, en Estados Unidos el 19% de los jóvenes (10 – 17 años) usuarios regulares de Internet estuvieron involucrados en el último año en conductas de cyberbullying, donde el 3% indicó ser agresores/víctimas, el 4% indicó ser víctima y el 12% indicó ser agresor usando Internet hacia otros jóvenes (Ybarra & Mitchell, 2004). Por su parte, Hinduja y Patchin (2009) reportaron que cerca del 10% de los estudiantes han sido víctimas de cyberbullying durante el último mes, y sobre un 17% reportó haber sido víctima de cyberbullyingal menos una vez en su vida.

En Reino Unido, una medición nacional señala que un 25% de los jóvenes (11 a 19 años) ha sufrido algún tipo de cyberbullying (National Children’s Home, 2002). En Canadá, Li (2006) evidenció que cerca de un 25% de los estudiantes ha sido víctima de cyberbullying y un 17% ha agredido a otros utilizando medios de comunicación electrónicos.

En países hispano-parlantes, específicamente en España, un 5,5% de los/as estudiantes que se reconocen víctimas, identifica las nuevas tecnologías como instrumento para los abusos que reciben. En el caso de los agresores esporádicos la incidencia es del 4,8% y agresores sistemáticos del 0,6% (Defensor del Pueblo, 2007).

En Chile, la Tercera Encuesta Nacional de Violencia en el Ámbito Escolar realizada el año 2009, indicó que el 10,6% de los estudiantes declara haber sido agredido por medio de internet (blogs, fotolog, etc.). Solo un 6,4% de los estudiantes se indicó como victimario por medio de internet (Ministerio del Interior & Adimark Gfk, 2010).

Las variables socio-demográficas de “Edad” y “Sexo” hacen variar estas prevalencias, no obstante, no existe un patrón único (Wade & Beran, 2011; Smith et al., 2008). Por ejemplo, Li (2006) no encontró diferencias de género en el rol de víctima de  cyberbullying, pero sin el caso de los agresores, en una muestra de estudiantes Canadienses. Específicamente, los hombres auto reportaron ser más agresores (el 22,3%) que las mujeres (el 11,6%), pero los reportes de víctima es similar en ambos sexos (el 25% y el 25.6%). En otro estudio, Ybarra y Mitchell (2007) reportan, que los estudiantes hombres de Estados Unidos tienen tres veces más probabilidades de ser autores frecuentes de intimidación en línea (denominado Internet Harassment). Ahora bien, mayores estudios son necesarios para poder confirmar un posible patrón de victimización por género, y su posible rol moderador de  cyberbullying.

Adicionalmente, Smith y colaboradores (2008)
Kowalski, Limber, y Agatston, (2012)
reportaron diferencias de edad tanto en los roles de agresores y víctimas de  cyberbullying en adolescentes (11 a 16 años de edad). Sin embargo, otros estudios no han encontrado esa diferencia. Por ejemplo, Patchin y Hinduja (2006), sobre la base de una muestra de 571 jóvenes usando una encuesta en línea reportó que no hay relaciones estadísticamente significativas considerando la edad como un moderador. Debido a esto mismo, la investigación en torno a este tema todavía requiere mayor desarrollo para poder explicar y entender las diferencias de edad (Kiriakidis & Kavoura, 2010).

En este marco, el presente estudio tiene por objetivo describir la prevalencia de cyberbullying, tanto en los roles de víctima como agresor (y/o victimario). Considerando que la prevalencia puede variar según variables demográficas se espera conocer si dichas prevalencias varía según sexo, curso (como proxy de edad) y tipo de dependencia de los establecimientos educacionales (Particular, Particular Subvencionado y Municipal). Se consideran específicamente tres estrategias o formas de ejercer cyberbullying: a) Envío de Mensajes de Texto, b) Intimidación por Internet, y c) Agredir con fotografías tomadas sin consentimiento desde un teléfono celular.

MÉTODO

Participantes

Estudio de tipo descriptivo cuyo universo comprende los escolares que cursaban entre 7º año básico a IVº año medio en el año 2010, en establecimientos educacionales Municipales, Subvencionados y Particulares, de la cuidad de Santiago de Chile. La muestra fue de 1.357 estudiantes, 32 establecimientos educacionales de la Región Metropolitana. La proporción de hombres alcanzó el 50%, con un promedio de edad 15 años (DS =1,87) en la muestra total. La proporción de la muestra según el curso fue: 7º año básico el 17%, 8º año básico el 17%, Iº año medio el 19%, II año medio el 17%, IIIº año medio el 16% y IVº año medio el 14%. A su vez, la proporción según el tipo de establecimientos educacionales fue de un 29% para los establecimientos Municipales, un 55% para los establecimientos Subvencionados y un 16% para los establecimientos Particulares. La muestra fue ponderada y es representativa de la población según género, edad de los adolescentes y tipo de dependencia del establecimiento educacional.

Instrumentos

El instrumento utilizado es una adaptación a la realidad de Chile (Lecannelier et al., 2010) del “Internet Experiences Questionnaire”, (Raskauskas & Stoltz, 2007). Contiene 28 ítems de autorreporte sobre distintas formas de Bullying y Cyberbullying, medidas considerando el último año escolar.

Se considera víctima de cyberbullying a aquellas personas que indican que han sido víctima de acoso escolar -durante el presente año escolar- a través de Mensajes de Texto  (¿Has sido víctima de matonaje o abuso escolar por medio de Mensajes de Texto?), de  Internet  (¿Has sido víctima de matonaje o abuso escolar por alguien que creó un sitio Web acerca de ti, usando tus fotos en línea sin permiso, creando  foros o Blogs acerca de ti, creando mail ofensivos y/o posteando en contra tuya?) y de teléfono celular con opción para tomar fotografías(¿Has sido víctima por alguien que tomó fotos tuyas con su teléfono celular sin tu permiso y hace uso de las fotos para molestarte?).

Los indicadores de agresor de cyberbullying se construyeron considerando las respuestas en las cuales los estudiantes reportan el grado de cercanía o parecido de su comportamiento (“bien parecido a mí”, “parecido a mí” y “un poco parecido a mí”) respecto a la conducta de  cyberbullying antes mencionadas.

Procedimiento

Los estudiantes fueron contactados en los establecimientos educacionales, cuyos Directores aceptaron participar. Los cuestionarios fueron aplicados en la sala de clases, en el horario normal de clases. Al momento de la aplicación, las personas a cargo explicaron a los estudiantes los objetivos del estudio y detallaron en qué consistía su participación, la cual fue de naturaleza voluntaria. Los participantes contestaron en forma anónima el cuestionario de autoreporte “Internet Experiences Questionnaire“. El levantamiento de información se llevó a cabo entre el 6 y el 19 de agosto del año 2010.

Análisis de Datos

Los datos fueron ingresados al programa SPSS 15.0, y se realizó el análisis de los datos. Se estimaron los porcentajes para establecer las prevalencia del fenómeno en su conjunto (cuando los adolescentes reportaban haber sido víctimas o victimarios en – al menos una – de las modalidades de cyberbullying) y en cada una de estas en forma específica: envío de SMS, a través de internet y enviando fotografías a través de celulares. Se establecieron filtros para determinar del universo de estudiantes encuestados, aquellos que tuvieran acceso a las tecnologías de comunicación a través de las cuales se realiza el  cyberbullying. Finalmente, se comparó la prevalencia del fenómeno en su conjunto y en cada una de las modalidades de cyberbullyingsegún género, edad (usando curso como proxy) y tipo de dependencia (Particular, Particular Subvencionado y Municipal). La comparación de los porcentajes se realizó utilizando la prueba de diferencia de proporciones.

RESULTADOS

Los resultados indican que el 11,4% de los alumnos que tienen acceso a las tecnologías celular e internet (N= 1309) reportan haber sido víctima de algún tipo de cyberbullying, ya sea a través del envío de mensajes de texto o fotografías por el celular o en Internet. Respecto a los victimarios, es decir, aquellos que realizarían la agresión a través de los medios tecnológicos, el 12,5% reconoce hacerlo a través de – al menos una- de las formas de ejercer violencia consideradas en el presente estudio. No se encuentran diferencias estadísticamente significativa entre estos porcentajes (z= 0,84 p > 0,05).

Al analizar en forma específica cada una de las formas o tipos de  cyberbullying, los resultados indican que el 3,6% del total de escolares que cuentan con celular (N = 1.192) reportan haber sido víctimas de  cyberbullying a través del envío de SMS; y el 4,4% de ellos indican haber realizado bullying a través de esta tecnología. El 7,9% del total de escolares que cuentan con acceso a internet (N = 1.050) reportan haber sido víctimas de cyberbullying a través del uso de esta tecnología; y el 5,9% de ellos reportan haber agredido a otros usando internet. Finalmente, al considerar el envío de fotografías a través de celulares (N= 1.151), el 6,6% reportan haber sido víctimas de cyberbullying y el 7,8% de ellos reportan haber agredido a otros a través del uso de ésta tecnología. Al comparar los porcentajes del reporte de victimas respecto de los victimarios, no se encuentran diferencias estadísticamente significativa en el envío de SMS (z= 1,04, p > 0,05), a través de internet (z= 1,81, p > 0,05) ni enviando fotografías a través de celulares (z= 1,13, p > 0,05).

Prevalencia Según Género

Los resultados indican que los y las jóvenes reportan haber sido víctima de  cyberbullying en forma similar (p ≥ ,05), tanto al considerar la intimidación escolar cibernética en su conjunto (Escala Total, Tabla 1) como en cada una de las modalidades a través del cual el  cyberbullying es efectuado (envío de SMS, a través de Internet, o enviando fotos a través de internet). La única excepción lo constituye el hecho que las mujeres indican en forma más frecuente que los hombres no haber sido víctimas de cyberbullying a través del envío de fotografías no consensuadas (z= -4,44, p < ,05), y estos tienen una tasa de no respuesta mayor que las mujeres (z= 2,15, p < ,05).

Tabla 1 Prevalencia cyberbullying según Género: Estudiantes víctimas y agresores 

aSe considera victimario a todo aquel que indico: “Bien parecido a mi”, “parecido a mi” y “un poco parecido a mi”.

bF= Femenino, M=Masculino*p< ,05.

SMS Internet Fotografías Total
Fb M F M F M F M
Reporte de Victimas SI 4,4 2,8 9,4 6,5 5,9 7,3 13,6 11,4
NO 94,6 94,7 90,1 89,0 93,1* 89,5 86,4 87,3
NR 1,0 2,5 0,5 4,5 1,0 3,2* 0 1,2
SI 4,1 4,8 4,4 10,9* 4,3 11,3* 9,3 13,6*
Reporte de Victimariosa NO 94,3* 90,2 93,4* 84,3 93,9 83,4 89,0* 82,0
NR 1,7 5,0* 2,3 4,8* 1,8 5,1* 1,7 4,4*

En cambio, es más frecuente que los hombres reconozcan haber realizado  cyberbullying comparado con las mujeres. Así, al considerar la Escala Total, los estudiantes se identifican realizando alguna de las conductas de cyberbullying (z= 2,4, p < ,05) en forma más frecuente que las mujeres y estas – por su parte – no se identifican con estas conductas (z= -3,58, p < ,05) en forma más frecuente que los hombres. No obstante, debe mencionarse que la tasa de no respuesta en los hombres es superior a la de las mujeres (z= 2,88, p < ,05).

Similar resultados se aprecian al analizar las conductas especificas de agredir a terceros a través de Internet, del envío de SMS y/o el envío de fotos no consensuadas a través del celular (ver Reporte de Victimarios, Tabla 1). Los resultados en las diferentes estrategias de  cyberbullying indican que, las mujeres explícitamente indican que no se identifican con la realización de acoso a través de mensajería de texto (z= -2,56, p < ,05) e internet (z= -4,54, p < ,05) en forma más frecuente que los hombres. Asimismo, los hombres reportan identificarse con el ejercicio de cyberbullying a través de internet (z= 3,90, p < ,05) y envío de fotografías a través del celular (z= 4,82, p < ,05) en forma más frecuente que las mujeres. Finalmente, la tasa de no respuesta de los hombres es mayor que la de las mujeres en cada uno de las estrategias de cyberbullyinganalizadas (SMS: z= 3,09, p < 0,05; Internet: z=2,14, p < 0,05; Fotografías: z= 3,43, p < 0,05)

Prevalencia según Curso

Los resultados indican que los estudiantes de los diferentes niveles escolares reportan haber sido víctima de cyberbullying en forma similar (p ≥ ,05), tanto al considerar el cyberbullying en su conjunto (Escala Total,  Tabla 2) como -al considerar- las diferentes modalidades a través del cual este es ejercido: envío de SMS, a través de Internet, y enviando fotos a través de los celulares. El mismo resultado se obtiene al considerar el reporte de los estudiantes respecto de la agresión a terceros través de las tecnologías (p ≥, 05).

Tabla 2 Prevalencia cyberbullying según Curso: Estudiantes víctimas y agresores 

SMS Internet Fotografías Escala Total
7-8b 1-2 3-4 7-8 1-2 3-4 7-8 1-2 3-4 7-8 1-2 3-4
Reporte de Victimas NO NR SI 4,4 1,6 3,6 9,1 7,3 7,6 5,6 5,8 6,1 10,7 14,7 10,0
94,5 95,9 94,3 88,3 87,5 90,0 91,9 91,8 91,4 84,2 82,7 87,2
1,1 1,9 2,1 2,6 5,2 2,4 2,5 2,4 2,5 5,0 2,6 2,8
Victimarios de Reportea NO NR SI 5,3 5,3 4,1 4,4 7,7 4,4 5,8 10,0 7,2 12,2 10,6 12,3
89,2 92,1 92,9 89,6 89,0 92,6 88,6 87,4 89,5 87,7 87,1 86,8
5,6 2,6 3,0 6,0 3,3 3,0 5,6 2,6 3,3 0 2,2 0,9

aSe considera victimario a todo aquel que indico: “Bien parecido a mí”, “parecido a mi” y “un poco parecido a mi”.

b7-8= Séptimo y Octavo Básico, 1-2= Primero y Segundo Medio, 3-4= Tercer y Cuarto año de Enseñanza Media. Se realizaron contrastes de porcentajes entre todas las combinaciones posibles (7-8 vs. 1-2; 7-8 vs. 3-4; 12 vs. 3-4) sin encontrase ninguna diferencia estadísticamente significativa.

Prevalencia según Tipo de Dependencia

Los resultados indican que los estudiantes que cursan estudios en establecimientos educacionales de diferentes tipos de dependencias reportan haber sido víctima de  cyberbullying en forma similar (p ≥ ,05), tanto al considerar el  cyberbullying en su conjunto (Escala Total,

Tabla 3) como en cada una de las modalidades. Similar resultado se obtiene al considerar el reporte de los estudiantes respecto de la conducta de agredir (p ≥ ,05) en los diferentes tipos de establecimientos educacionales.

Tabla 3 Prevalencia cyberbullying según tipo de dependencia: Estudiantes víctimas y agresores. 

SMS Internet Fotografías Escala Total
Mb PS P M PS P M PS P M PS P
Reporte de Victimas NO NR SI 4,3 3,5 2,9 8,1 8,8 4,8 5,5 7,6 5,0 12,4 12,9 11,3
94,9 94,7 94,3 89,6 88,4 93,0 92,9 90,2 92,4 87,6 86,6 86,6
0,8 1,9 2,7 2,3 2,8 2,2 1,6 2,2 2,5 0 0,5 2,1
Reporte de Victimariosa NO NR SI 6,3 3,9 2,5 7,5 7,5 9,3 7,4 7,4 9,5 9,9 11,7 13,2
90,3 92,2 95,7 89 88,6 88,9 89,4 88,5 88,9 86,8 84,8 85,4
3,3 3,8 1,7 3,5 3,9 1,8 3,2 4,1 1,6 3,3 3,5 1,3

DISCUSIÓN

Los resultados antes descritos reflejan la presencia de intimidación escolar cibernética o cyberbullying ya sea como victimario o agresor en valores que bordean el 12%, es decir, aproximadamente 1 de cada 10 estudiantes participa de este fenómeno. Al comparar estos porcentajes con los reportados en la 3º Encuesta de Nacional de violencia en el ámbito escolar 2009, se aprecia que el porcentaje de victimas es similar, sin embargo, en dicha encuesta solo un 6,4% de los estudiantes se sindicó como victimario por medio de internet (Ministerio del Interior & Adimark Gfk, 2010).Parte de estas diferencias podrían obedecer a que en el presente estudio se consideró como universo solo aquellos estudiantes que tuvieran acceso a la tecnología, disminuyendo de esta forma el marco de muestra al cual se hace referencia, y develando de mejor manera la prevalencia real de los victimarios.

Si bien, el porcentaje encontrado es menor que el reportado en países desarrollados como Estados Unidos o Canadá (Li, 2006; Ybarra & Mitchell, 2004) es superior al reportado en otros países hispanos, por ejemplo, en España solo un 5,5% de los estudiantes reconoce ser víctimas de  cyberbullying (Defensor del Pueblo, 2007).

En forma similar a lo que ocurre con el bullying (Nansel et al., 2001), los adolescentes de género masculino es más frecuente que desarrollen conductas de cyberbullying, particularmente en los hombres es más frecuente que agredan a través de internet y/o envíen fotos no consensuadas a través del celular. Sin embargo, este patrón de género desaparece al considerar las ctimas de este fenómeno. Diferencias por género también se han evidenciado en estudios internacionales lo que implica entonces a tener en cuenta esta variable en futuros análisis (Li, 2006;  Ybarra &Mitchell, 2007).

En general, los resultados indican que la intimidación escolar cibernética o  cyberbullying es un fenómeno que no solo afecta por igual a hombres y mujeres, sino que a jóvenes de diferentes edades y pertenecientes a diferentes contextos escolares. La homogeneidad en las víctimas se repite en los agresores al considerar las variables edad y contexto escolar. En contraste con la literatura antes expuesta, el presente estudio evidenció resultados similares a Patchin y Hinduja (2006), dónde no hay clara evidencia del rol de la edad como variable moderadora de la victimización de tipo  cyberbullying.

El tipo de dependencia de los establecimientos educacionales da cuenta del contexto escolar y opera como un proxy de la realidad socio-económica que viven los estudiantes, contando con más recursos económicos aquellos pertenecientes a los establecimientos Particulares. Pese a que este grupo, en teoría tendría mayor acceso a las tecnologías, llama la atención que no se presenten diferencias según el tipo de establecimiento educacional. Esto podría entenderse a la luz del acceso cada vez menos inequiactivo a las tecnologías y su amplio uso en la juventud nacional (INJUV, 2010).

El presente estudio de carácter explorato es una primera aproximación descriptiva de este fenómeno en Chile y en la región. La demostración que el  cyberbullying es un fenómeno existente en la realidad nacional, y que es -mayormente- homogéneo en presentación, posiciona una nueva pregunta, particularmente respecto a sus consecuencias en la salud escolar y el sistema educativo en general, tanto para víctimas como victimarios, que requieren de futuros estudios en Chile y en la región sobre el tema. Un especial foco de interés aparece también en torno al sistema escolar y su posible rol como agente preventivo, debido a que puede establecer y modelar relaciona es saludables de niños, niñas y adolescentes que asisten día a día a los establecimientos educacionales.

Teniendo en cuenta lo anterior, el estudio tiene algunas limitaciones que hay que considerar. Si bien los datos fueron ponderados para realizar los análisis, todavía corresponden a una ciudad del país, por ende cualquier generalización nacional debe tener en cuenta este posible sesgo. Por otra parte, las diferencias de género encontradas en el rol de victimario, deben ser también contextualizadas en las diferencias de género en las tasas de no respuesta, la cual fue mayor para los hombres. Futuras líneas de investigación, podrían seguir podrían seguir analizando con más detalle las diferencias de género en las dinámicas de cyberbullying en la escuela.

AGRADECIMIENTOS

VTR, CRITEIRA Research y el CEEIN de la Univerisdad del Desarrollo

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Received: May 31, 2013; Revised: August 15, 2013; Accepted: September 18, 2013

Jorge Varela T. (jvarela@udd.cl). Psicólogo. Magíster en psicología educacional, Pontificia Universidad Católica de Chile. Docente Investigador Universidad del Desarrollo, Santiago de Chile.

J. Carola Pérez (janetperez@udd.cl). Psicóloga. Doctora en Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile. Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), Universidad del Desarrollo.

Hermann Schwaderer Z. (h.schwaderer@gmail.com). Sociólogo. Pontificia Universidad Católica de Chile. Fundación Paz Ciudadana.

Javiera Astudillo (jastudillob@udd.cl). psicóloga. Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), Universidad del Desarrollo.

Felipe Lecannelier A. (flecannelier@udd.cl). psicólogo. Magister en Filosofía, Universidad de Chile. Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño (CEEIN), Univer

 Fuente: http://www.scielo.br