El adiós a Las Disidentes y la otra historia que no han querido escuchar

Por Adriana Raggi

En el año de 2011 creamos el colectivo artístico Las Disidentes, Adriana Calatayud, Bruno Bresani y yo. Lo que pretendíamos era crear un espacio de colaboración, que partía de nuestro trabajo en el Taller de Arte y Género  (TAG) de Mónica Mayer, en donde nos conocimos, pero que pretendía crear una relación horizontal que en el TAG no existía del todo. El TAG era “el taller de Mónica Mayer” y nosotros éramos nombrados en la mayoría de las ocasiones como sus alumnos y no como sus colegas. La riqueza del TAG, en cuanto a una discusión respecto a las ideas feministas y de género es algo que reconocemos hoy en día, no se trata de vapulear el proyecto, pero sí de definir lo que no nos convencía del todo y lo que nos impulsó a movernos a otro lugar. Las Disidentes se reconocían como un grupo que se había desprendido del TAG y que tenía conexiones vigentes con él.

Cuando Adriana Calatayud se despidió del grupo, debido a que tenía varios proyectos, fue un punto difícil de entender para todos y de superar. Después de hablar al respecto, Bruno y yo seguimos con el proyecto, uno de los puntos que más nos interesaba eran las imposiciones de género, comenzamos a trabajar con la teoría queer y a preguntarnos cómo se percibían los roles de género desde todos los puntos de vista.

Una de nuestras estrategias consistía en escribir los textos haciendo una variación en el género lingüístico: Bruno escribía en femenino y yo en masculino. Otra estrategia fue la creación de un blog en donde publicábamos nuestros textos y los de otras personas que nos interesaban: Beatriz Preciado, Virgine Despentes, Javier Sáez, Paco Vidarte y muchos otros, así como información de artistas y sucesos sociales que eran importantes para nosotros. El blog tuvo un gran éxito. En él recibimos muchas visitas y comentarios. Hasta el día de hoy hemos recibido más de 200,000 visitas. Parece que es una referencia para quien busca textos y opiniones sobre los estudios de género.

En un momento dado Las Disidentes adquirimos cierta calidad de entre sociedad secreta, complicidad y manada, cuando en diciembre de 2011 un “grupo” de personas, unas que nos conocían, otras que nunca nos conocieron y no lo harán, decidieron atacarnos, acosarnos a través de las redes sociales y fuera de ellas de una forma violenta y sin tregua.

En ese momento una parte de quienes parecían ser mis amigas y hasta mis cómplices en el feminismo me mostraron una cara que yo no conocía, por un lado me persiguieron, en las redes sociales y fuera de ellas: en mi casa, mi trabajo, mi centro de estudios, para advertirme que era momento de dejar de ser parte de mi colectivo, era momento de dejar de apoyar a mi compañero, y por otro decidieron señalar a quien conocían y las había apoyado en varios proyectos para apoyar a alguien que nunca en su vida habían visto. En ese momento, ante mí, se rompió la complicidad que yo creía tener con un grupo de personas que decían querer cambiar la sociedad y en realidad solamente ejercían el poder desde el juicio y el control.

Las Disidentes éramos blanco de los ataques furiosos y desaforados de quienes simplemente querían aprovecharse de una situación particular, para mostrarse como luchadoras por una causa en favor de las mujeres. Claro todo esto detrás de su computadora, en la comodidad de su casa. Así que comenzó una historia de terror psicológico a través de las redes sociales. Terror que se unió a la falta de seriedad de nuestras detractoras y la incapacidad para leer y entender información simple.

A continuación explico a que me refiero con lo de entender una información simple. Nuestro colectivo se llama Las Disidentes. Colectivo artístico. Así que quienes decidieron acosarnos buscaron nuestro blog y se encontraron con lasdisidentes.com, concluyeron que se trataba de una ONG de mujeres, o un movimiento de mujeres o cualquier otra cosa que incluyera un gran grupo de mujeres. Claro, el blog tiene toda la información acerca de quienes somos Las Disidentes, lo dice muy claro, somos Adriana Raggi y Bruno Bresani, dice claramente que somos un colectivo artístico. Leer esa información no toma más de cinco minutos, aún así decían que Las Disidentes éramos una ONG que luchaba contra la violencia hacia las mujeres. Fue entonces que yo escribí un texto muy importante para mí: Los feminismos liberales me han traicionado y espero crecer sobre el estiércol que fue el inicio de una reflexión teórica que desarrollé de forma más seria y completa en mi tesis de doctorado de Historia del arte: Transmutaciones corporales. Del oprobio a los infinitos géneros: Magali Lara, Nicola Costantino y Cris Bierrenbach.

Existe un punto que me gustaría que me respondieran todas estas personas y que me gustaría que supieran, Bruno es acusado de acoso, cuando en realidad él está siendo acosado, su acosadora insiste en publicar en las redes sociales las acusaciones en su contra, escribir a sus lugares de trabajo. Tiempo después también empezó a acosarme a mí, así que optó por etiquetarme en todos sus exabruptos y comunicarse con mis alumnos, compañeros de trabajo y, de forma regular, con el director de la Facultad de la UNAM en la que trabajo. Quien me comentó que ella siguió escribiéndole por dos años cada semana. Hasta el día de hoy, 5 años de que comenzó, ella continúa acosando a Bruno y a su ex-marido, un músico reconocido. No pierde la oportunidad de recurrir al ciberacoso cada vez que ellos hacen algo que llame la atención, que les hagan una entrevista o publiquen un texto.

En medio de esta tormenta acosadora, mi padre estaba muriendo de cáncer, y después de un largo proceso falleció, cuando murió, la que se decía víctima de Bruno, escribió haciendo burla de mi situación. Me parece que eso habla de una persona con un desorden mental, dado que el dolor ajeno parece ser causa de su placer. Otro ejemplo de mi dicho es que cuando en febrero de este año 2016 murió nuestra querida amiga Viviana Rocco, nuestra acosadora afirmó que le daba gusto su muerte porque era una amiga de Bruno.

Las personas que se unieron a ella, de una u otra forma, se hicieron cómplices del acoso que yo sufrí, un acoso que desgasta, que provoca problemas de estrés y emocionales. La paranoia y depresión que provoca no son cualquier cosa. Mientras todas estas personas decidieron apoyar la causa de “las mujeres” y creer que por apoyar la causa de una mujer eran luchadoras sociales, pero en realidad optaron por voltearle la cara al hecho de que otra mujer estaba siendo acosada, insultada, tenía problemas en el trabajo, problemas en la familia, al punto de que amigos de la acosadora contactaron a mi familia para amenazarme.

Hasta ese momento, esta mujer, no había levantado un acta en el ministerio público, y ella tenía levantados dos procesos judiciales en su contra: uno de parte de Bruno y otro de parte de su ex-esposo; había sido citada al Centro de Atención a la violencia Intrafamiliar (CAVI) de la PGJDF y había sido dictaminada culpable de violencia hacia su ex-marido. Esta información ella misma la difundió en su perfil de Facebook en una publicación visible a todo público, acción que no realiza aquel que sufre de acoso. Ella argumenta que huyó de la casa que compartía con su marido porque la golpeaba, pero es extraño que quien le puso un proceso legal por el divorcio fue él, y ella le negó el divorcio por mucho tiempo. A la fecha nuestra acosadora tiene una orden de alejamiento y una de aprehensión que no ha sido ejecutada debido a un evidente factor de corrupción en el sistema de justicia.

Mucho tiempo después de empezado su acoso fue que ella levantó un acta en julio de 2013 en mi contra y la de Bruno sin ninguna prueba, con cargos absolutamente absurdos, a mí me acusaba “de lo que resulte responsable” y a Bruno de haber escrito unos correos firmados por su ex-marido, y que aunque no puede probar que fue Bruno, estaba segura de que él los había escrito. Acta que fue desechada porque la parte acusadora no presentó prueba alguna de nada.

Mientras todas estas cosas sucedían, Las Disidentes decidimos estudiar de forma seria el fenómeno del acoso, leímos gran cantidad de estudios e información que al respecto encontramos, lo compartimos en el blog, yo tomé un curso en el Stalking Resource Center de Estados Unidos, en donde aprendí como funciona y como se puede combatir este grave problema. Hicimos una sección en el blog con información al respecto: Recursos e información sobre el ciberacoso. Nos parecía, por nuestra experiencia, que es un problema del que poco se habla y poco se entiende, la gravedad de los efectos del acoso pocas personas son capaces de entenderla. Uno de los puntos importantes es el hecho de que el acoso es ejercido en porcentajes iguales por hombres como por mujeres. Este punto era importante, porque en muchos de las discusiones y respuestas que tuvimos durante este tiempo es que las mujeres jamás pueden realizar el acoso, y que un hombre no puede ser víctima de este fenómeno.

Entonces fue que nuestro interés por el asunto de la violencia de género y todas sus vertientes, las discusiones al respecto en la teoría queer o el feminismo disidente,  el feminismo pro-sexo, las opiniones de feministas como Camille Paglia o Christina Hoff Sommers, que buscan una forma diferente de ver el feminismo, y que marcan una lucha en contra de un feminismo estatal que promueve la corrección política y la represión sexual, así como la idea de que los hombres son todos violentos y las mujeres todas víctimas.

A partir de todos estos temas desarrollamos una forma de trabajo colectivo y tratamos de difundir lo más que pudimos nuestras ideas. Asistimos a congresos, pláticas y eventos en los que nos parecía importante hablar de todos estos problemas. Las Disidentes decidimos discutir siempre desde una forma seria de ver y hacer las cosas, hacíamos obras de arte, intervenciones, video, siempre con la idea de que teníamos la obligación de hablar temas del género desde puntos de vista diferentes a las ideas más comunes. Fue ahí que conocimos a todo un grupo de jóvenes y coincidimos con su forma de ver las cosas.

A Liz Misterio, quien tiene el proyecto Hysteria Revista, la conocimos en el TAG, ella ha sido siempre una fuente de intercambio de opiniones, he de agregar que me dio gusto poder ser un apoyo para Liz cuando fue acosada terriblemente durante la exposición Archivos desclosetados: espectros y poderes disidentes, espero que mi apoyo y mi conocimiento del fenómeno le hayan servido. También Miroslava Tovar quien comenzó el proyecto Casa Gomorra, posteriormente conocí a Benjamín Martínez, Mirna Roldán, Tadeo Cervantes, Lía La Novia, Alex Xavier Aceves y muchos otros que trabajan desde el género y que me han ayudado a tomar puntos de vista diferentes y a confrontar mis ideas, así como a tratar de generar espacios con rigor académico y artístico.

La experiencia de Las Disidentes ha sido rica en creación artística y de pensamiento, amistad generosa, como todo el apoyo que Bruno me brindó durante la enfermedad y muerte de mi padre, apoyo invaluable, aprendizaje acerca de la solidaridad, la amistad, las traiciones y la capacidad de ponerse en los zapatos del otro. Este proyecto funcionó como un escalón en nuestro proceso de crecimiento profesional y humano, nos dejó a todas una riqueza de experiencias, y es hora de moverse al siguiente peldaño. A Bruno y a Adriana Calatayud les agradeceré siempre su dedicación y amistad.

La terrible experiencia del acoso me enseñó a enfrentarme a momentos catastróficos y salir viva del intento. Siempre tengo la esperanza de que todo lo que aprendí de esta experiencia pueda ayudar a las personas que sufren de este terrible fenómeno social, que la sociedad se niega a enfrentar desde todas sus vertientes: el acoso y la violencia no son fenómenos aislados que afectan a las mujeres, sino que también las mujeres lo pueden ejercer, y que es un fenómeno que nos afecta a todos.

Hoy en día cada uno de nosotros tiene sus proyectos, Bruno escribe una columna en Apolorama, continúa haciendo fotografía, exponiendo y dando clases en lugares como la Fundación Pedro Meyer o Node Center for the Arts. Adriana Calatayud está haciendo una maestría en Artes y continúa produciendo fotografía y exponiendo. Yo sigo con mi trabajo en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, mi experiencia como profesora y la oportunidad que tengo de trabajar con personas de diversos lugares como el MUAC, el Instituto de Investigaciones Estéticas y el gusto que es trabajar con los alumnos de la facultad y profesores con los que he hecho un colectivo de investigación Intervenciones Críticas desde el Arte Contemporáneo (ICDAC), en donde dialogamos y procuramos hablar y cuestionar la educación artística, como Carmen Rossette, Jarumi Dávila, Rubén Cerrillo y Carlos Romualdo.

Este blog se queda aquí, con toda la información que contiene para que pueda ser consultado como hasta ahora, nuestras redes sociales se quedan latentes, detenidas en este momento pero presentes. Nuestros proyectos seguirán, pueden encontrarnos en estos lugares:

brunobresani.com

adrianacalatayud.net

adrianaraggi.com

icdac-investigacioneducativa.com

fadcorieda.wordpress.com/cipei

Concluyo este texto con esta cita de Beatriz Preciado:

No creo en la violencia de género, creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia.


Licencia Creative Commons
El adiós a Las Disidentes y la otra historia que no han querido escuchar por Adriana Raggi Lucio se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en https://adrianaraggi.com/.

4 pensamientos en “El adiós a Las Disidentes y la otra historia que no han querido escuchar

  1. Las feminazis son el peor cancer existente,debemos pelear por una sociedad justa e igualitaria para ambos sexo sin privilegios y/o abusos de uno sobre el otro,ya sean hombres sobre mujeres o mujeres sobre hombres

  2. Es una gran lastima que quede descontinuado un sitio así, pero desde ya mis mejores deseos a todos los responsables. Éxito en su futuro!

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